miércoles, 24 de agosto de 2022

El Alma del bloque de mármol Editora - "Decepciones" de María Victoria Olmedo Toval

EX UNO LAPIDE - Presentación

El Alma del bloque de mármol Editora


El Alma del bloque de mármol Editora, o lo que es lo mismo, yo, Beatriz Cano Olmedo, he podido superar todos y cada uno de los obstáculos que un obsesivo misógino se ha encargado de que hayan ido surgiendo durante este último año con el único objetivo de impedir que esta editorial existiese.

El Alma del bloque de mármol Editora, surge para tratar de impedir que lo que me ha ocurrido, y por desgracia aún me ocurre, lo sufran más personas; surge para plantar cara a ese silencio aniquilador que me ha querido imponer el misógino que lleva siete años acosándome y calumniándome con la única finalidad de aniquilar toda mi existencia. Un cruel hipócrita, un ser frustrado, mediocre y oscuro consumido por la envidia y el odio, un lobo rapaz disfrazado de oveja que tuve la desventura de encontrar en mi camino.

Mi lucha titánica de siete años contra el abuso de poder ejercido por este misógino para arruinarme la vida no quedará en nada.  

Ahora continúo mi camino, y este sólo es el comienzo.

Aquí os dejo la presentación de la editorial: EX UNO LAPIDE.


EX UNO LAPIDE

Presentación El Alma del bloque de mármol Editora

En la Historia del Arte, es bien sabido que la realización de una escultura colosal tallada en una sola pieza (ex uno lapide[1]) era considerada toda una verdadera obra maestra por la grandeza técnica que ello conllevaba, ya que el más mínimo error en su ejecución podía arruinarla por completo; por ello lo más común era tallar las diversas piezas por separado y posteriormente ensamblarlas.  

En la Florencia de 1501 se encontraba un bloque de piedra, concretamente de mármol de Carrara de casi seis metros de altura. Era un gigantesco bloque de mármol perforado y dejado como inservible, ya que había sido utilizado para la elaboración de uno de los gigantes que tenían que sustituir a los contrafuertes del Duomo[2].

Estropeado, muerto y desahuciado…

“Y tan mal había sido cortada la obra que había hecho un agujero entre las piernas y había dejado el bloque estropeado, de modo que los custodios de Santa María del Fiore que trabajaban en ello no se habían preocupado por acabarlo, y dándolo por muerto lo habían abandonado, y así había permanecido e iba a seguir permaneciendo durante muchos años.”[3] 

Estropeado, muerto y desahuciado…

Hasta que un día Miguel Ángel observó y midió atentamente aquel coloso pétreo, “examinando si podía extraer una figura razonable acomodándose a la piedra que el maestro Simone había estropeado y decidió pedírselo a los custodios, que se lo concedieron porque consideraban que ya era inservible, y estaban convencidos de que, se hiciese lo que se hiciese con él, sería mejor que dejarlo en el estado en que se encontraba, porque ni despedazado ni así cortado resultaba útil para la construcción.”[4]

Estropeado, muerto y desahuciado…

En septiembre de 1501 Miguel Ángel rescató aquel gigantesco bloque de mármol perforado e inservible que llevaba años abandonado en la Obra del Duomo de Florencia, y “lo elevó a la máxima perfección”[5], resucitando algo que se había dado por muerto[6]. De aquel colosal bloque de mármol de Carrara emergió una de las obras de arte más famosas de todos los tiempos: el David de Miguel Ángel.

Lo que para unos era un gigantesco bloque de mármol estropeado, muerto y desahuciado, dejado como inservible y abandonado, para Miguel Ángel fue una de sus grandes obras maestras. Él, tal como nos relata Vasari, lo examinó para ver si podía extraer una figura de la piedra; era lo que él llamaba el Alma del bloque de mármol. 

Miguel Ángel afirmaba que en cada bloque de mármol se escondía un alma, una obra, una figura prisionera a la que tenía que liberar. Y cada alma que liberó del bloque de piedra durante toda su longeva carrera no era otra cosa más que el reflejo de él mismo, su expresión artística, su huella en la historia de la humanidad que dejó esculpida para las generaciones venideras.

Sin embargo, mi reflexión se enlaza mucho más allá de estas cuestiones estéticas.

Creo firmemente que todos los seres humanos somos escultores. Todos y cada uno de nosotros esculpimos un bloque de mármol desde que venimos a este mundo, y la vida son los inevitables golpes que chocan y resquebrajan la piedra. Sin embargo, somos nosotros los que decidimos cómo dirigir esos golpes de la vida.

Tan sólo depende de nosotros que ese bloque de mármol que se nos otorga al nacer se convierta en algo estropeado, muerto y desahuciado, o, por el contrario, saquemos a la luz el Alma del bloque de mármol, y creemos algo extraordinario para la posteridad.

Es escultora la madre que ayuda a su hija con epilepsia durante más de nueve años, estudiando con ella todos los días durante horas y horas, durante el curso escolar y en verano, en Semana Santa y en Navidad, explicándole todo con amor e infinita paciencia hasta que lo consiguiera comprender, logrando así que su hija siguiera el ritmo del resto de la clase sin que repitiera ni un solo curso. Y es escultora la profesora de Teatro que dedica más de treinta años de su vida a enseñar a sus alumnos, ocupándose y preocupándose de que aprendan, constatando y enorgulleciéndose cada año del maravilloso avance de todos y cada uno de ellos.

Ésa es mi madre, María Victoria Olmedo Toval, y yo, soy parte de su obra. Estoy aquí gracias a ella, y he logrado todo lo que he querido hacer en mi vida gracias a ella. De ella he aprendido el esfuerzo, el coraje, el tesón y la honestidad que forman parte de mi ser. De ella he aprendido a no perder nunca de vista el Alma del bloque de mármol.

Por eso, todos los golpes de la vida, en vez de arruinar y dejar inservible al bloque de mármol, los he ido administrando y dirigiendo.

Desde pequeña, estando aún enferma, decidí no comportarme nunca como las personas que se burlaban de mí y me insultaban por no lograr comprender las cosas con la rapidez que debía. Más adelante, cuando, gracias a Dios, me curé, y las burlas e insultos provenían de la envidia y el odio, me reafirmé en mi decisión de vida. Desde pequeña decidí no convertirme en uno de esos seres amorfos que disfrutan con el sufrimiento ajeno, seres frustrados y carcomidos por la envidia y el odio, un bloque resquebrajado e inservible, estropeado, muerto y desahuciado. Decidí no perder de vista el Alma del bloque de mármol.

Yo soy quien dirijo los golpes. Porque yo soy la escultora. Yo soy el Alma del bloque de mármol.

Estoy esculpiendo la obra de mi vida, para dejar a la posteridad un legado que sea digno de ser recordado. Y nadie tiene poder sobre ello más que yo. Porque yo soy la escultora. Yo soy el Alma del bloque de mármol.

Durante estos últimos siete años, los golpes han venido asestados por un misógino, un hombre que quiere arruinar, silenciar y aniquilar toda mi existencia. Él me ha querido robar no sólo mi investigación que desarrollé en Roma, sino también mi vida, mi vocación, y hasta mi fe.

Él me ha difamado y calumniado. Él lleva años acosándome de todas las formas posibles. Él intercepta todo cuanto decido llevar a cabo, da igual que sea un artículo, un proyecto, la publicación de un Auto Sacramental, una admisión en una universidad, o sacar a la luz todo lo que lleva haciéndome para destruirme. Él se vale de terceras personas a las que recompensa para hacer todo esto, y aún más.

Siete años de calumnias, férreo acoso, y patéticos plagios desfigurados de mis trabajos.

Daño, daño y más daño. Golpes constantes que sólo buscan destrozarlo todo, que sólo buscan destrozarme.

Pero yo soy quien dirijo los golpes. Porque yo soy la escultora. Yo soy el Alma del bloque de mármol.

Y él, tras siete años, no ha logrado nada.

No has logrado nada.

Por eso comenzó desde hace unos años a atacar a mi madre, también de mil maneras distintas a través de sus asalariadas marionetas, y aún con mayor furia desde que ella colgó en internet el poema que hablaba sobre todo lo que él me había hecho.

Pero no has podido, ni con ella, ni conmigo.

No has logrado nada.

No tienes ningún poder sobre mí, porque yo soy quien dirige los golpes, y ni tú, ni nadie, logrará aniquilar mi existencia. Porque yo soy la escultora. Yo soy el Alma del bloque de mármol.

Desde pequeña, decidí no perder de vista el Alma del bloque de mármol…

Por eso, y porque, a diferencia tuya, yo sí soy coherente con la fe que profeso, públicamente te digo que TE PERDONO.

Sí, has leído bien. Te perdono para poder seguir adelante. Ni el odio ni el rencor se instalarán en mi alma por tu culpa impidiéndome avanzar. Porque yo voy a continuar mi camino, te guste o no.

Voy a conseguir mi Doctorado en Iconografía Cristiana, ése que llevas siete años intentando de mil maneras distintas que yo no lo pueda obtener. Pero yo seré Doctora en Historia del Arte, te guste o no, y compartiré mis investigaciones para dar a conocer la maravillosa comunicación con las voces del pasado. Seguiré ejerciendo mi vocación.

Yo voy a continuar mi camino.

Y perseveraré con mi Fe. Continuaré dirigiendo los golpes de la vida asida a la luz de la Fe, como llevo haciendo desde pequeña, cuando decidí no perder de vista el Alma del bloque de mármol.

Yo voy a continuar mi camino.

Y espero que tú rectifiques y te arrepientas. Aún estás a tiempo. Rectifica tu vida y no sigas convirtiéndola en un resquebrajado e inservible bloque de mármol. 

Estoy esculpiendo la obra de mi vida, para dejar a la posteridad un legado que sea digno de ser recordado. Y nadie tiene poder sobre ello más que yo.

 

Porque yo soy la escultora.

Yo soy el Alma del bloque de mármol.

 

 Beatriz Cano Olmedo

El Alma del bloque de mármol Editora

Madrid, junio de 2022



[1] Plinio, Naturalis historia, Liber XXXVI, 37: “Nec deinde multo plurium fama est, quorundam claritati in operibus eximiis obstante numero artificum, quoniam nec unus occupat gloriam nec plures pariter nuncupari possunt, sicut in Laocoonte, qui est in Titi imperatoris domo, opus omnibus et picturae et statuariae artis praeferendum, ex uno lapide eum ac liberos draconumque mirabiles nexus de consilii sententia fecere summi artifices Hagesander et Polydorus et Athenodorus Rhodii.”

 

[2] Scalini, M., “El signo y la forma”, Florencia Arte y Arquitectura, Barcelona, 2007, p. 349

 

[3] Vasari, G., Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos, Madrid, 2020, p. 750

 

[4]  Vasari, G., Ob. Cit., p. 750

 

[5]  Vasari, G., Ob. Cit., p. 750

 

[6] Vasari, G., Ob. Cit., p. 751: “Y fue un milagro que Miguel Ángel consiguiera resucitar algo que se había dado por muerto.”



El Alma del bloque de mármol Editora



INTRODUCCIÓN - DECEPCIONES

de María Victoria Olmedo Toval

"Decepciones" de María Victoria Olmedo Toval - El Alma del bloque de mármol Editora

Mi voz no será silenciada, ni la voz de mi madre, María Victoria Olmedo Toval.

Os avanzo la introducción de la inminente publicación de Decepciones de María Victoria Olmedo Toval en El Alma del bloque de mármol Editora.


INTRODUCCIÓN

Cincel y martillo son las dos herramientas utilizadas por cualquier escultor. Cincel y martillo…

Como si de una escultura se tratase. Así han sido estos últimos siete años. Siete años de indignación. Siete años de sufrimiento. Cincel y martillo.

Esculpir. Un golpe, y otro…y otro…uno tras otro… Golpes recibidos que han ido dando forma a este poemario.

Un golpe, y otro, y otro, desgarrando parte de mi ser. Dando forma a una nueva forma. ¿De ver la vida? Golpes recibidos que han ido creando este poemario. Nacido del cincel y martillo. Cincel y martillo…

El misógino plagiador que lleva siete años orquestando un constante y voraz acoso y calumnia a mi hija, valiéndose para ello, cual Satanás, de la manipulación de aquellos a los que utiliza tras escudriñar sus debilidades.  Golpe.

Descubrir que entre los que secundan al misógino a cambio de un precio hay familia y amigos…  Golpe. Durísimo golpe.

Verificar la verdadera esencia del misógino, revelándose él mismo como lo que es: Satanás disfrazado de cordero provocándome para grabar mi reacción con un móvil creyendo que le insultaría. La maza vuelve a chocar estrepitosamente contra el cincel, que resquebraja mi Fe. ¿Será todo una mentira? Otro trozo de frío mármol desprendido del bloque. Cincel y martillo.

Así, un golpe, y otro…y otro…uno tras otro…durante siete años. Siete años…

Todos y cada uno de estos golpes son las Decepciones expuestas en este poemario. Decepciones del Alma, del Pasado y del Presente. Cincel y martillo han dado forma a estas Decepciones.

Un golpe, y otro…y otro…uno tras otro…aún siguen…hasta que la escultura esté terminada y ande, y hable.

 

María Victoria Olmedo Toval


MARÍA VICTORIA OLMEDO TOVAL

Directora, actriz, y profesora de Teatro, Oratoria y Cinematografía, es también Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Málaga. En el curso 1991/1992 funda el Taller de Teatro Victoria Olmedo en el Colegio Santa Catalina de Sena de Madrid, orientando, desde entonces, su labor docente a la implantación de una metodología específica de enseñanza del Arte Dramático en el ámbito escolar, regida por una concreta pedagogía de la enseñanza de este Arte. Ha sido profesora de Teatro y Oratoria del Seminario Conciliar de Madrid (2004- febrero 2016), directora del Taller de Teatro de la Parroquia del Espíritu Santo y Nuestra Señora de la Araucana de Madrid (1995-2013), y profesora de Teatro en diversos centros escolares de la Comunidad de Madrid. En la actualidad es Directora de la Compañía de Teatro La Charanga (1998-actualidad), cuyos montajes han sido premiados en sucesivas ocasiones por la Universidad Complutense de Madrid, y Co-Fundadora y Co-Directora de Sinergia Compañía de Teatro Sacro (2012-actualidad) junto con su hija, Beatriz Cano Olmedo.

 

El Alma del bloque de mármol Editora

martes, 26 de julio de 2022

Taller de Teatro Victoria Olmedo: 30 AÑOS DE TALLER!!! (1991-2021)

 

30 Años de Taller de Teatro Victoria Olmedo, en los que hemos formado grupos como La Charanga, con un Teatro de Investigación; Sinergia Compañía de Teatro Sacro, retomando el Drama Teológico y el Auto Sacramental; Prósopon en el Seminario Conciliar de Madrid. 

María Victoria Olmedo Toval (Facebook)




30 Años de Taller de Teatro Victoria Olmedo, en los que hemos realizado numerosos voluntariados y colaboraciones, destacando los desarrollados en el Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, y en la Parroquia del Espíritu Santo y Ntra. Sra. de la Araucana de Madrid.
María Victoria Olmedo Toval (Facebook)




30 Años de Taller de Teatro Victoria Olmedo, en los que se ha impartido clase a niños, jóvenes y adultos, en diversos centros escolares y universitarios, en la Parroquia del Espíritu Santo y Ntra. Sra. de la Araucana de Madrid, y en el Seminario Conciliar de Madrid.
María Victoria Olmedo Toval (Facebook)



Nuestro Taller de Teatro cumple 30 años!!!
Con este motivo, haremos un recorrido de varias jornadas, en las que recordaremos el bagaje de estos primeros treinta años.
María Victoria Olmedo Toval (Facebook)

miércoles, 22 de mayo de 2019

YO HE VISTO A SATANÁS (POEMA DENUNCIA A UN MISÓGINO) por María Victoria Olmedo Toval


Comparto este enlace del blog de  mi madre, María Victoria Olmedo Toval, y me sumo al grito ¡¡¡BASTA!!!

#Gritaconmigobasta


https://mariavictoriaolmedotoval.blogspot.com/2019/05/yo-he-visto-satanas-poema-denuncia-un.html?m=1#more

YO HE VISTO A SATANÁS (POEMA DENUNCIA A UN MISÓGINO) por María Victoria Olmedo Toval

He creado mi propia editorial de Poesía y Teatro, y este es el primer poema de un poemario que he escrito, al que he titulado DECEPCIONES, y que saldrá publicado en breve. 

Con mis poemas quiero dar testimonio del dolor de una madre; del dolor que he vivido y estoy viviendo todavía. 

Quiero que mi voz se oiga diciendo ¡basta! Que nuestras voces se oigan gritando ¡basta! ¡Basta a la misoginia que mata! ¡Basta a la misoginia que amenaza! ¡Basta a la misoginia que calumnia! ¡Basta a la misoginia que acosa! ¡Basta a la misoginia que aniquila! 

Grita conmigo ¡basta!

#Gritaconmigobasta

María Victoria Olmedo Toval


https://mariavictoriaolmedotoval.blogspot.com/2019/05/yo-he-visto-satanas-poema-denuncia-un.html?m=1#more

YO HE VISTO A SATANÁS
(POEMA DENUNCIA A UN MISÓGINO)
por 
María Victoria Olmedo Toval
Copyright © María Victoria Olmedo Toval

“La violencia contra la mujer se presenta de distintas formas, todas con consecuencias devastadoras. […]”
Naciones Unidas (@ONU_es), publicación de Twitter, 2 enero 2019, 11:05 p.m.

Por ti hubiera puesto mi mano en el fuego.
No lo quería creer.
Me resistía a admitir que eso fuera posible.
Hasta que te vi, impensadamente, en Roma,
un dos de abril,  
y a lo lejos.

No estaba segura de si tú me habías visto también,
por eso me acerqué,
y te encontré de espaldas,
parado,
con los brazos cruzados por detrás, 
sujetando un libro entre las manos,
con la cabeza baja,
absorto, pensando…

Así estuviste un rato,
sin moverte,
con la cabeza baja,
absorto, pensando…
No sé por cuánto tiempo.
Yo me fui.

Quería tomar café, y a la cafetería,
ésa, a la que supusiste que yo iría,
dando un rodeo, encaminé mis pasos.

Estaba ya llegando, cuando al doblar la esquina, nuevamente te vi,
escondido,
vigilante,
asomando la cabeza por la puerta de la cafetería,
agazapado,
al acecho…
Y entendí.
Te había visto de espaldas,
parado,
con la cabeza baja,
absorto, pensando…
y maquinando.

Me di cuenta de que advertías de mi presencia a alguien,
entonces reparé en un señor muy alto,
que estaba en mitad de la calle.
A tu señal, el señor muy alto
tiró el cigarrillo,
alzó los brazos,
y, móvil en la mano,
me comenzó a grabar.

Tú viniste hacia mí,
el rostro hierático
y la mirada fija.
Con el brazo escondido,
pegado al tronco
en un perfecto ángulo recto,
y la mano, extendida y rígida,
en un gesto de provocación,
semejando un extraño y falso saludo,
que mantenías oculto
para el señor muy alto,
detrás de ti
grabándome.

Pasaste por mi lado,
mirándome a la cara fijamente;
sin despegar los labios,
ni una mínima expresión en el rostro.
Con el brazo escondido
pegado al tronco,
y la mano extendida y rígida,
a modo de falso saludo,
y oculto,
que sólo yo podía ver; 
provocando,
como sueles hacer,
ahora lo sé.

En un primer momento no entendí lo que estaba pasando,
ni lo que pretendías con aquella actuación.
Sólo sentí vergüenza ajena,
desconcierto,
y helor.

Aceleraste el paso,
yo no había reaccionado a tu provocación,
y te fuiste en una carrera
patética.

El señor muy alto me miró sorprendido,
aquello no encajaba con el guion que tú le habías proporcionado;
y sorprendido,
caminó tras de ti.

Me quedé horrorizada,
la Verdad y la Fe ya no tenían sentido.
Escondido y oculto cual ladrón,
sin dar nunca la cara,
te habías mostrado como eres
por una, y sola vez;
te quitaste la venda,
se me cayó la mía,
ahora te conozco,
sé quién eres.
En tu afán por desacreditar,
improvisaste, a la desesperada,
una grotesca puesta en escena,
sin darte cuenta
de que con ello revelabas
lo que, por odio a la mujer,
puedes llegar a hacer.

Plagiador de identidades,
plagias la identidad por misoginia,
por no poder sobresalir
y una mujer sí puede;
por el talento, del que tú careces,
y una mujer sí tiene;
porque una mujer nunca puede brillar,
siendo tú
la opacidad misma.
Por eso no sólo plagias su trabajo,
sino también su identidad
para anularla,
para que esa mujer no exista,
para que nadie la conozca,
para que su trabajo nunca salga a la luz.
Esto lo has hecho ya más veces.

Experto en manipulación mental,
comienzas por desprestigiarla
mediante la calumnia,
que orquestas,
tú nunca das la cara,
en todos los ámbitos de su vida,                                                
profesional, familiar y social,
para aislarla,
para que nunca encuentre ayuda;
y para ello, no dudas en comprar
a amigos y familia,
y a contactos,
a los que ella acceda.

Pero tu táctica no da
el resultado que esperabas,
esa mujer se te resiste,
no puedes anularla,
no se hunde;
al tiempo que tu rabia
y tu odio se alimentan,
y, en tu fracaso,
te revuelves colérico
y vas a hundirla con más fuerza.
Emprendes una nueva estrategia,
y a la calumnia añades
todo un sistema de extorsión
y de acoso.
Esto lo has hecho ya más veces.

Uno tras otro tus planes son desbaratados,
esa mujer se te resiste,
no puedes anularla,
no se hunde,
y respondes con mayor virulencia;
ahora vas a aniquilarla.
Hurgas en su pasado,
no encuentras nada
a lo que puedas agarrarte,
y, en tu locura,
llegas a inventarte hasta delitos                   
que intentas inculpar,
en una orquestación,
que otros,
comprados,
escenifican para ti;
tú nunca das la cara.

Cual serpiente enroscada a su presa,
vas inmovilizándola,
dando vueltas y vueltas sobre ella,
cerrando más y más el cerco
hasta asfixiarla
y devorarla.
Cada paso que ella da, lo vas interceptando
para que esa mujer no exista,
para que nadie la conozca,
para que su trabajo nunca salga a la luz.

Pero salió,
y está donde tú no querías,
porque ahí tú
nunca podrás estar.
Se te escapó la presa
en medio del férreo seguimiento
que tienes orquestado.
Tu odio es ahora mayor,
y te enroscas a ella  con más fuerza
hasta aplastar su espíritu
privándola de todo y de todos,
hasta asfixiarla,
hasta llegar a amenazarla,
para, al final,
aniquilarla.

Han pasado dos años desde entonces,
dos años desde aquel dos de abril
en que te vi, impensadamente, en Roma,
y a lo lejos.

Han pasado dos años desde entonces,
pero tú continúas,
a día de hoy continúas,
continúas con tu acoso asfixiante
y orquestado,
continúas con tu persecución
y ensañamiento,
continúas interceptando
cualquier trabajo,
cualquier proyecto
que esa mujer emprende,
no importa lo que haga,
porque ella es tu objetivo,
no sólo su trabajo,
por eso no permites que viva,
te crees que,
por tu estado,
tienes ese derecho,
y, por un medio u otro,
pero siempre sin dar nunca la cara,
intentas una y otra vez
aniquilarla.

Has convertido tu odio
en una guerra;
tu misoginia,
en tu leitmotiv.

Han pasado dos años desde entonces,
pero tú continúas,
continúas bloqueando,
amparado por las presiones
que, por tu estado, ejerces,
cada paso que ella da
encaminado a desenmascararte.
Y a ese amparo,
utilizas tu estatus
para ocultar al mundo
quién se esconde
tras esa apariencia de cordero.

Si eres capaz de obrar de esta manera,
sin ápice de arrepentimiento,
si tu insaciable obsesión por destruir a esa mujer
ocupa toda tu existencia,
si albergas tanto odio hacia ella, 
que llegas a olvidar lo que eres
y para lo que vives,
es que no crees en Dios…
¿O es que no existe Dios,
y todo es un montaje?

Me refugié en la Fe,
en la que me educaron mis padres,
y recé.
Entonces comprendí.

Satanás no fue sólo aquel ángel caído,
que, por soberbia,
se rebeló contra Dios
para igualarse a Él.
Satanás está vivo
y nadie es intocable.
Satanás puede estar en cualquier ser humano, sin ninguna excepción.
Está dentro de aquellas personas que no se arrepienten,
que deciden escoger el camino del mal
y no dar marcha atrás.

Satanás está dentro de aquellos
que disfrutan calumniando a su hermano;
Satanás está vivo. 
Satanás está vivo, y yo he sido testigo.

Yo he visto a Satanás.

Satanás eres tú.         

Copyright © María Victoria Olmedo Toval